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miércoles, 19 de septiembre de 2012

Si quieres un juguete haz “puntos” para ganártelo.


De esa manera educan Daniela Sarfati y Oscar López Arias a sus hijos. Entre ensayos de obras y bailes para “El gran show” siempre se dan tiempo para un momento en familia.

Por: Omar Alcántara
 
A Daniela no la dejaban mucho salir de casa, por el contrario Oscar ha jugado en la calle casi todo el tiempo. ¿Cómo han marcado los juegos y juguetes en sus vidas? Nos lo cuentan así:

¿Qué opinan ustedes sobre los juegos y juguetes?
Oscar: Los juegos son como absolutos para cualquier persona, para su desarrollo. Son indispensables en todas las clases sociales.
Daniela: Es una manera sana de entretenerse

¿Cómo les han marcado los juguetes en su niñez?
Daniela: Yo he jugado mucho con muñecas
(Oscar hace gracia interrumpiendo y diciendo: Yo también)
Daniela continúa: He jugado con muñecas hasta grande
Oscar: Yo jugaba con mis muñecas (se mira las partes que articulan sus manos con el antebrazo). En serio, yo he jugado con todo. Patines, Skate, Pelota, matagente. Yo soy de los 80 y tengo esas experiencias de esos juegos de antes.

¿Cuándo les compraban los juguetes de niños?
Daniela: Generalmente los podías pedir en Navidad. Aunque siempre hubo algún juguete que nunca llegaba porque en nuestra generación no había mucha importación.
Oscar: Si pues, si te compraban un Ludo, ya era bastante.
Daniela: Siempre había un compañerito que llegaba de viaje y con el juguete nuevo de Estados Unidos. Así que si no tenías a alguien que viniera de Estados Unidos, entonces te quedabas con las ganas. O si había te costaban una millonada.
Oscar: Yo no recuerdo haber recibido un regalo pedido, todos los he heredado de mis hermanos mayores. Por ejemplo yo quería comprar una bicicleta y me decían –“no que vas a comprar bicicleta, si tus hermanos tienen, usa eso”.



A Oscar: ¿Eres el menor de todos?
Casi, hay uno menor que yo. Entonces éramos como los más piñas. Yo quería un skate nuevo pero me decían: “No, pero si tu hermano tiene, agarra ese ¡¿no?!”. Me acuerdo también que una vez que quise una pelota y me mandaron a parchar una que ya había. No me daban otra opción.

¿Coleccionaban algo de niños?
Daniela: Coleccionaba stickers, ahora solo tengo algunos. Por ahí siempre encuentro algunos que resultan que son de hace miles de años. Era muy común en mi época coleccionar stickers además los intercambiaba con mis amigos, los podías pegar en tu agenda o en tu diario.
Oscar: Yo de niño no coleccionaba nada, tampoco tenía muchas opciones. Ahora colecciono motos, lo que hubiese querido coleccionar de niño. Creo que tuve en algún momento una fijación muy fuerte por los autos. Ahorraba, juntaba mis moneditas y me compraba las imitaciones de Hot Wheels. Ahora hay por montones, en esa época no habían, los más parecidos eran los “made in china”. Así que ahora colecciono autos y motos.

¿Si en este momento retrocederíamos y volveríamos a ser niños que les gustaría jugar?
(Oscar se da un momento para pensar)
Daniela: A mi me gustaría montar patines o bicicleta pero en la calle, no me dejaban. Yo tenía un patio en mi casa y montaba bicicleta en mi patio. Claro en esa época era más peligroso que ahora. Me hubiera gustado al menos ir al parque con mis amigos a montar bici.
Oscar: Yo más bien vivía en la calle jugando todo. Generalmente pelota, nunca he sido muy pelotero pero si me decían sal a jugar, salía. He sido muy callejero, andaba en los techos de los edificios, no en el último piso sino en el techo, en el final. Construía ahí casitas de madera con las maderas que encontraba en el techo. Y hay algo de eso que ahora hago y lo he vuelto a hacer con mucho cariño, es montar skate, además “Dani” me acaba de regalar unos patines y yo estoy excitadísimo con la idea de usar mis patines ya. Me acabo de lesionar la rodilla pero estoy esperando que se desinflame un poco para salir a montar. Yo nunca he dejado de jugar, yo sigo jugando.

¿Jugaban sus padres con ustedes?
Daniela y Oscar: No, no mucho.

Ahora como padres, ¿juegan ustedes con sus hijos?
Daniela: Ahora sí, ahora hay otras cosas como el play station o nos vamos a montar bici o skate al parque.


¿Tienen solo un hijo, Facundo?
Daniela: Yo tengo un hijo con Oscar y Oscar tiene otro con una relación anterior. Cuando salen al parque, van los tres.

¿Cuándo están en familia, que suelen jugar entre ustedes?
Oscar: Un poco de todo.
Daniela: Jugamos cartas
Oscar: Sí, jugamos UNO.
Daniela: o “loco loco”
Oscar: los chibolos se vacilan un montón con eso. Cuando salimos fuera de lima hemos jugado sapito, con monedas. Les encanta.
Daniela: Y fulbito de mano también
Oscar: Es un reto llegar a hacer el tiro al sapo. No sé cuantas generaciones tendrá el sapo pero sigue y seguro hay para rato con eso.

¿Cómo engríen a sus hijos, le compran todo lo que quieren?
Daniela: No, los juguetes llegan según como hayan cumplido, como se hayan portado. Van acumulando estrellitas.
Oscar: En cómodas cuotas. Nunca se le dice no, sino que estamos tratando de que entiendan que las cosas que ellos quieren no son gratuitas. Lo quieres si te lo mereces, entonces haz puntos para ganártelos.

viernes, 1 de junio de 2012

Historia de Juegos Santa Beatriz

Creando y aprovechando la fiebre por los juegos (Diario PERU21 03.05.09).
 Hubo un tiempo en que la diversión no dependía de las máquinas interactivas y que un hombre se encargaba de crear juegos en su taller de carpintería. El nombre de este ebanista del entretenimiento es Alfredo Azabache Gerónimo, un trujillano que había llegado a Lima para ganarse la vida tallando madera y que un día 1956 construyó un fulbito de mano. En ese lejano momento era sólo el pedido estrafalario de un cliente extranjero, pero luego de un tiempo, y por la expectativa que iba generando ese producto, se convirtió en una línea de negocio.
Así, en 1958 se creó Juegos Recreativos Santa Beatriz, empresa dedicada a la elaboración de fulbitos de mano, sapos, mesas de póker, pimpón y billar. Ahora Santa Beatriz también construye arcos de fútbol, tableros de básquet, columpios, los laberintos por donde juegan los niños en los restaurantes.
1958: Alfredo Azabache Gerónimo se traslada de un pequeño cuarto en el barrio de Santa Beatriz a un canchón aledaño. Allí comienza a fabricar, por unidad, los fulbito de mano marca Santa Beatriz. Tenía 35 años y doce de haber llegado a la capital. 1980: Se compra el terreno en Campoy de 1800m2 donde instala su fábrica. 1990: Luego de casi una década y de un plan de expansión, llegan a tener 11 tiendas en toda la ciudad, además de vender en Chiclayo, Trujillo, Cusco y Arequipa. También crecen en fuerza de trabajo: su personal llega a las 120 personas. 1994: Se reducen las tiendas y se funda una fábrica en Caracas (Venezuela) En 1995 la empresa había crecido tanto que llegaba a facturar 5 000 000. Pero ahora sus ganancias bordean los 500,000 soles Cada año Juegos Recreativos SANTA BEATRIZ produce en promedio 800 mesas de billar y 500 juegos de sapo. Actualmente la empresa tiene dos locales y gran parte de las ventas se hacen por internet.